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Consejos para procesado: I – Los Formatos de fichero

El disparo

Es recurrente el debate entre los defensores de disparar en JPG (pocos) y los defensores de disparar en RAW.

Mi opinión es rotunda y aplastantemente favorable al RAW, cuyos únicos pretendidos inconvenientes son que los ficheros RAW ocupan más espacio (lógico, pues contienen muchísima más información) y que hay que “revelarlos”. Digamos más corrrectamente que hay que procesarlos.

En el artículo II de “Consejos para procesado”, explicaré porqué el procesado de los RAW no es un problema en absoluto. En cuanto al espacio en disco, hoy día por cien euretes tenemos 2 Terabytes en un buen disco duro, y seguro que éste artículo leído dentro de pocos meses resulta hasta ridículo porque se habrá batido esa marca con creces. Tampoco puede ser un obstáculo el precio de las tarjetas de memoria, que desconozco porque con las dos de 16 Gb que compré hace unos años junto con algunas otras de 4 Gb que tengo desde hace todavía más tiempo, siempre voy holgadísimo, incluso cubriendo un Festival de varios días con tres cuerpos de cámara a cuestas.

Las ventajas del RAW con respecto al JPG son absolutamente todas. En resumen: hay que disparar en RAW. Incluso cuando la urgencia requiera disponer de una fotografía de forma inmediata (normalmente la prensa es quien mete prisa), si fuera necesario un JPG (que yo creo que no lo es), lo correcto es disparar en RAW+JPG. Digo que creo que no es necesario el JPG en el momento del disparo, porque nadie da la tarjeta de memoria a la prensa, sino que pasamos las fotos necesariamente por un ordenador. Al mismo tiempo que se hace el volcado para seleccionar las fotografías y dimensionarlas, se puede hacer la conversión del RAW a JPG. Prácticamente sin esfuerzo adicional, y sin consumo de tiempo (como se verá en el citado Capítulo II).

Sin entrar demasiado en tecnicismos de bits, diremos que el fichero RAW facilita, comparado con un JPG, una cantidad de posibilidades infinitamente superiores. Debemos apurar en el disparo, para exponer correctamente, pero hay mil circunstancias en que la exposición correcta en todo el fotograma es imposible, y se deben realizar ajustes al procesar. Aun en circunstancias en las que el JPG perfecto sea posible, el RAW nos dará más posibilidades para por ejemplo, hacer un procesado en Blanco y Negro.

La manipulación o procesado

JPG

Es el formato más estandarizado. Aunque pueden usarse otros formatos en Web, el JPG es el rey. Y cuando queremos imprimir, en la mayoría de los laboratorios, todvía es necesario un JPG, por particularidades de los dispositivos de impresión.

Sin embargo, aunque el fichero JPG contiene la información suficiente y necesaria para la visualización de la fotografía, está muy limitado en cuanto a posibilidades de manipulación y procesado.

El JPG es un fichero comprimido, y para comprimir, hay que descartar información. Además, cada vez que grabamos un JPG (por ejemplo si lo estamos sometiendo a un procesado largo), se pierde nueva información.

TIFF

No lo he mencionado hasta ahora, porque las cámaras no es normal que puedan disparar en TIFF (sólo en RAW o JPG). El TIFF es el formato estandar que usan los programas de retoque, para poder manipular los ficheros sin que se pierda información. Si queremos procesar un fichero por capas (y vamos a querer bastantes veces), lo adecuado es trabajar en formato TIFF. La profundidad de color en un TIFF es de 16 bits, frente a los 8 del JPG, lo que, preguntadle a un informático para no extenderme yo, supone muchísima más información (no el doble, sino mucho más).

Lo habitual hace unos años, era partir de un RAW para obtener un TIFF, hacerle los ajustes necesarios y guardarlos, y de ahí obtener un JPG. Los programas de procesado de hoy en día, permiten tratar el RAW y guardar los ajustes, sin tener que pasar por el TIFF para llegar a un JPG, como comentaré en el Capítulo II.

RAW

Respecto al RAW, suelo hacer una precisión importante para comprender unas cuantas cosas: el RAW realmente no es un fichero cuyo resultado podamos ver. El RAW es un montón de información, pero no se puede ver: no es una fotografía. Tampoco tiene un histograma. El RAW sólo son datos. En bruto, como su propio nombre significa.

Cuando abrimos un fichero RAW, lo que vamos a hacer es trabajar (mucho o poco) para conseguir un fichero de fotografía: un JPG o un TIFF. Y lo que vemos en el monitor al abrir un RAW con un software de procesado en cuanto a imagen e histograma, realmente no son las imágenes e histograma del RAW (insisto: el RAW no es una imagen ni tiene histograma).

Entonces, ¿qué son la imagen y el histograma que vemos al abrir un RAW?. Son la imagen y el histograma que tendrá el fichero de fotografía (normalmente TIFF o JPG), si lo obtenemos con los parámetros que tiene seleccionados el programa.

Visualización de un fichero RAW – ¿Cómo sería el JPG con esos valores?

Para poder ver una imagen, necsitamos que esa imagen tenga una serie de valores asignados. Por ejemplo: brillo 50 y contraste 25 (entre otros muchos; estamos simplificando). Un TIFF o un JPG son ficheros de fotografía y pueden tener esos valores. El RAW no. El RAW… ¡los tiene todos!. El RAW es toda la información de la imagen con valor de contraste 1, o valor de contraste 2, o valor de contraste 3…. y la vez valor de brillo 1, valor de brillo 2…. y todas sus combinaciones, junto con un montón de parámetros más (exposición, punto de negro, saturación…). Y no podemos ver algo que no tenga un valor concreto.

Por lo tanto, es erróneo (aunque útil para discutir) hablar del histograma de un RAW. Lo correcto sería decir el histograma del fichero de imagen que obtendremos de un RAW si le aplicamos unos valores concretos.

El software de procesado del RAW siempre tiene unos valores por defecto, y la imagen y el histograma que vemos al abrir un RAW, son en realidad la imagen y el histograma del fichero de salida (TIFF, JPG…) si lo generáramos a partir del RAW con los valores por defecto del programa.

Entender esto, que puede parecer pura charlatanería, es de suma importancia para entender qué estamos haciendo en cada momento.

Por ejemplo, hay gente que suele extrañarse de que el histograma que ve en la pantalla LCD de la cámara, no se corresponde con el histograma que ve al abrir el fichero RAW. Es que, el RAW, repito, no tiene histograma: lo que vemos en el LCD de la cámara es el histograma del JPG que el RAW lleva “incrustado”, que se genera con los valores que tenemos seleccionados en la cámara.

¿Qué es eso del “JPG incrustado”?. Pues un JPG de pequeñas dimensiones que incluye el RAW para poder hacer esa ficción de qué imagen veremos al procesarlo. Y como los valores de salida del JPG que tenemos seleccionados en la cámara, no van a coincidir con los valores por defecto del procesador RAW, el histograma (y la imagen) que vemos en el LCD de la cámara no coincide con el histograma (y la imagen) que vemos en el monitor del ordenador.

Una último apunte respecto al RAW: no es un formato estandar. Así como el JPG y el TIFF son estandar, cada marca de fotografía tiene sus propios ficheros RAW, con determinadas particularidades. Se ha querido estandarizar un formato RAW llamado DNG, pero no ha tenido realmente demasiado éxito, si bien es útil algunas veces, si por ejemplo alguien que usa una marca de cámara diferente de la nuestra, quiere pasarnos un RAW para que visualicemos en nuestro ordenador, que no tiene los drivers necesarios.

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