¿Cuánto abrimos “el grifo”?. Esto se regula mediante un mecanismo que se denomina Diafragma. Está situado en el objetivo, y lo constituyen una serie de láminas superpuestas que dejan un orificio en la parte central. Mediante movimientos de esas láminas, este orificio puede ser mayor o menor.

Podemos observar el diafragma y sus diferentes aperturas manipulando de forma manual el objetivo, de la siguiente manera:

  1. Coge un objetivo que esté desmontado de la cámara.
  2. Quita su tapa delantera, dejando la trasera puesta, y observa a través del cristal.
  3. Sin quitarla, gira la tapa trasera, como cuando vas a quitarla para montar el objetivo en la cámara. Gira luego para cerrarla, y así varias veces. Si continúas observando el cristal delantero, verás el diafragma en el interior del objetivo, que se abre y se cierra a medida que giras la tapa trasera en un sentido o en otro.

Aunque la explicación a continuación, no es del todo técnicamente correcta (busca en capítulos más avanzados), diremos de momento que la apertura del diafragma, se mide en una magnitud que llamaremos “números efe”.

Estos números f normalmente avanzan según la siguiente escala (aunque también podrás ver números f  intermedios en tu cámara):

1.4    2    2.8    4    5.6    8   11    16    22

Esta escala, avanza de manera que cada “paso”, deja circular la mitad de luz que el anterior.

Y, una de las cosas que más cuesta memorizar cuando se empieza en fotografía, es que una apertura grande del diafragma, es un número f pequeño. Es decir: un diafragma abierto a f 2.8 (y así se suele decir coloquialmente) está más abierto que un diafragma abierto a f 5.6.

Es muy importante asimilar este concepto, que tendrá su incidencia en varios términos que se usarán más adelante.

Haciendo un pequeño paréntesis y pasando a hablar de “cacharrería”: los objetivos no son capaces de abrir el diafragma todo lo que queramos. La máxima apertura del diafragma que es capaz de hacer un objetivo, se suele incluir en la denominación del mismo. Si oyes hablar de un objetivo “2.8”, es que su máxima apertura es f 2.8, aunque por supuesto lo normal es que pueda manejar aperturas (más bien “cierres”) hasta magnitudes de, por ejemplo, f32. Conseguir que un objetivo abra mucho el diafragma, no es técnica y físicamente sencillo, por eso los objetivos capaces de grandes aperturas, son más caros que los objetivos con aperturas no muy avanzadas, como f4 ó f5.6. Cuando un principiante compara dos objetivos, es muy habitual que cometa el error de fijarse sólo en su “rango focal”. Es un concepto del que hablaremos más adelante, pero dejamos apuntado que la “luminosidad” de un objetivo o su capacidad de máxima apertura de diafragma (ese numerito que se escribe en el objetivo desdpués de la “f”), es tan importante o más que el “rango focal” que sea capaz de cubrir el objetivo.

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