Retratar un pianista

Comentaba en una ocasión con un pianista que los pianistas suelen ser muy bordes con los fotógrafo

Analizando New York en VTV

Programa de televisión local en el que cuento alguna anécdota de fotografía urbana

Diferente hardware para diferentes fotos

Cuando cae una nevada histórica en una ciudad, todo el mundo saca sus cámaras a pasear. Tengo el e

 

Retratar un pianista

julio 21, 2015 en Conciertos

Comentaba en una ocasión con un pianista que los pianistas suelen ser muy bordes con los fotógrafos… siempre nos dan la espalda. Por supuesto que era broma, pero algo de fondo hay en todo eso. Es muy complicado plantear qué fotografía hacer, para que pueda llamar un poco la atención.

Así que, ya que no podemos jugar con perspectivas como nos gustaría, hay que jugar con otras cosas. Y desde luego, en fotografía hay muchas otras cosas.

Por ejemplo: aporovecharnos de lo que “nos molesta”. Va este joven y prometedor pianista (David Cid), y se llena el piano de partituras… pffffff, y ahora: ¿qué hacemos?. Ya no hay ni piano para fotografiar. Pues si no puedes vencerles, únete a ellos, y saca partituras a saco, aprovechando las texturas y dando unos tonos que todavía les den más protagonismo.

Donca

Y aunque sea desviarme del tema pianistas, pongo otra foto de la misma sesión donde ya me cebé con las partituras, aunque utilicé valores que dan un contraste más alto:

Donca

Se trata de la EIJO (Euskadiko Ikasleen Jazz Orkestra), la primera Big Band de Jazz de los Conservatorios de música de Euskadi. Partituras no faltaban.

Volviendo a los pianistas, y recuperando un poco de color, tuve la fortuna de comer, antes de su concierto dentro del programa Ondas de Jazz con dos músicos excepcionales, ambos pianistas que tocarían después a dúo: Federico Lechner y Pepe Ribero. Además de disfrutar de una conversación deliciosa, pude sugerir que quitaran las tapas de sus pianos de cola, para dar algo más de juego con las fotos. Fede accedió amablemente, considerando que la sonoridad no se vería negativamente afectada, pero ambos coincidieron en dejar la tapa del piano de Pepe puesta. Proyectaba unas sombras un poaquito incómodas, pero hubo juego:

Donca

Poder hacer fotos desde el anfiteatro a los dorados del Steinway fue un lujo.

Donca

Y además así no me escondía su cara.

Donca

En el caso de Pepe, hubo que buscar las típicas tomas laterales, eso sí: buscando algún reflejo en el frontal del piano.

Donca

En otro concierto, no puede encontrar, a pesar de perseguirlos durante todo el concierto los inquietantes ojos azul claro de Josué Santos. Me conformo con haber pillado foco y luz en su playlist, para recordar el impresionate concierto que hizo de versiones de los Beatles, junto a Jose Vera y Tony Brunette. Nuevamente dentro del fantástico ciclo didáctico Ondas de Jazz.

Donca

A Satxa Soriazo no hice más que buscarle también, pero sólo pude encontrar su rostro de concentración reforzado por un tratamiento con fortísimo contraste. También en Ondas de Jazz.

SONY DSC

De Tomás San Miguel, ni tan siquiera conseguí el rostro, así que volví a apostar pro el fuerte contraste negro piano.

Donca

Aunque, a decir verdad, hubo fotografías de sobra, dado que estaba acompañado de uno de los músicos más fotogénicos que he tenido el placer de retratar: el imponente (en todos los sentidos) Jorge Pardo. Cómo no, semejante concierto tenía que ser de Ondas de Jazz.

Donca

Y para acabar, vuelta otra vez a los perfiles y al contraste del blanco y negro, para captar a Kontxi Lorente tocando en el ciclo Ondas de Jazz.

Donca

Pues eso: no parece haber mucho juego con un piano de cola (o dos) sobre el escenario, pero se pueden buscar cositas.

¡Ah!: no sería bueno despedirme sin una foto de otra gran promesa que toca con la EIJO: el bueno de David Juárez. En esta ocasión, el recurso ha sido jugar con su sombra:

Donca

Analizando New York en VTV

abril 23, 2015 en Fotografía Conceptual, Fotografía urbana

Programa de televisión local en el que cuento alguna anécdota de fotografía urbana

Diferente hardware para diferentes fotos

febrero 12, 2015 en Equipo fotográfico

Cuando cae una nevada histórica en una ciudad, todo el mundo saca sus cámaras a pasear. Tengo el encargo de VTV de recoger en instantáneas algún aspecto de la actualidad, y ¡claro!, habiendo nevado en Vitoria-Gasteiz como no nevaba desde hace muchos años, la nieve era la estampa.

Me desplacé a diferentes ubicaciones, y traté de recoger variedad dentro de la geografía urbana nevada. Pero luego cambié de opinión: recogí varias fotografías desde el mismo sitio, pero con diferente “Hardware”.

Panorámica con cámara compacta

Photo By Donca. Todos los derechos dreservados.

Photo By Donca. Todos los derechos reservados.

Muchas compactas de hoy día, permiten hacer un barrido de la escena y se encargan de fusionar en cámara las distintas tomas. Se recogen resultados curiosos, pero es conplicado que la toma llegue a observarse como una buena panorámica, pues tenemos las limitaciones del tañaño del monitor.

Panorámica con cámara reflex

Con trípode, haciendo unas cuantas tomas (23 en este caso) y uniéndolas posteriormente mediante software, las dimensiones a captar de la escena que podamos observar, son prácticamente ilimitadas. Eso sí: obtener el resultado requiere un trabajo frente al ordenador.

Photo By Donca. Todos los derechos dreservados.

Photo By Donca. Todos los derechos reservados.

Como recompensa, el resultado lo podemos imprimir a varios metros de lado, para poder ser observado el detalle desde muy cerca.

Toma con gran angular o angular extremo

Photo By Donca. Todos los derechos dreservados.

Photo By Donca. Todos los derechos reservados.

Un angular extremo, nos permite en una única toma captar un enorme ángulo de vista. Hay que tener cuidado con las deformaciones y las perspectivas, pero no es complicado obtener un buen resultado.

La diferencia… el ojo de pez

Finalmente, podemos hacer tomas diferentes, aprovechando (y domando previamente) la deformación que producen los ojos de pez.

Photo By Donca. Todos los derechos dreservados.

Photo By Donca. Todos los derechos reservados.

Hay que tener en cuenta las peculiaridades de estos objetivos, y se pueden obrtener fácilmente resultados curiosos, aunque llegarán a cansarnos si no hay una buena selección de la escena.

 

Buscando la foto diferente.

diciembre 29, 2013 en Conciertos, Fotografía Conceptual

La fotografía de conciertos que puede verse en Flickr, es realmente esectacular: movimientos de cabellera con gotitas de sudor perfectamente congeladas en su movimiento, saltos, cabriolas, colores, detalles hipernítidos, magistral uso de ultra-angulares….

Hay millones de fotografías, en número creciente a diario, y cuanto más se acercan al patrón de las demás, mejores parecen.

Personalmente, aun cuando me gusta observar el trabajo de todos esos fotógrafos aficionados o profesionales, suelo echar en falta la originalidad. Se ve esta característica, en pocos fotógrafos de detalle, que dirigen sus objetivos hacia rincones del escenario que en principio no tienen protagonismo.

En la búsqueda de la fotografía que no hará el fotógrafo de al lado, me gusta tratar de obtener imágenes que identifiquen a su protagonista y a su instrumento, pero que no nos lo enseñen del todo.

Algunas ideas:

La inconfundible cabellera de uno de los baterías del Funk europeo más caráterísticos: el Pax.

Donca

O su compañero en muchas formaciones, el gran Julián Maeso tras sus teclados.

Donca

Federico Lechner tras su piano.

Donca

Maika Makovski envuelta en la atmósfera que crea en sus conciertos.

Son sólo algunos ejemplos. Seguro que puedes aplicar la idea a tu campo fotográfico. A mí muchas veces veces me requiere observar el concierto sin disparar, hasta que se me ocurre una idea. Entonces se trata de perseguirla y perseguirla: a veces tienes la sensación de haber conseguido algo, y muchas otras veces no. Pero para mí siempre es una forma de disfrutar de la fotografía. Obtener nitidez, lo puede hacer casi cualquiera.

¿Ajustes por capas?

diciembre 29, 2013 en Apuntes técnicos

Hace una larga temporada que todo el retoque que hago a mis fotografías, es con Lightroom. La limitación de Lightroom, es que no trabaja por zonas de forma muy eficaz, pero mis fotografías no suelen necesitarlo.

Y esta mañana, me he entretenido sacando una foto de las vistas que tengo desde la ventana de mi despacho, y pegándole a las capas. Hacía un montón que no usaba Photoshop; de hecho, tengo una versión que me imagino que estará obsoleta en muchas cosas. No me voy a molestar en actualizarla, porque al fin y al cabo, sólamente utilizo una cosa: capas de ajuste de niveles. Para usarlas, hay que conocer las herramientas de slección, y tener bien claros los conceptos de capas y máscaras. Nada más. ¿Lo podemos considerar un 1 % de las cosas que se pueden hacer con Photoshop?: igual ni llega.

En unos 40 minutos, éste ha sido el resultado:

Antes

SONY DSCDespués:

SONY DSC

Obviamente, todas estas texturas dan más de sí, y podrían dedicarse unas cuantas horas a afinar selecciones y demás. Sólo quiero dar una idea, a quien no la tenga, de los resultados que se pueden obtener, con unos conocimientos bastante básicos (como los míos) de estas herramientas. Merece la pena ponerse.

Dominar la fotografía

septiembre 9, 2013 en Apuntes técnicos, Conciertos, Exponer bien

Una de las disciplinas fotográficas más complicadas, creo que es claro que es la fotografía de conciertos. Focos de cara, penumbra en otros sitios, necesidad de capacidad de reacción inmediata… tenemos todos los problemas, y además se van alternando y combinando en cuestión de décimas de segundo.

Para afrontar una sesión con garantías de éxito, son necesarias unas cuantas cosas. Empezando por tener muy bien asimilados los conceptos fotográficos básicos (esos que el 95 % de los aficionados de hoy en día no quieren aprender, sustituyéndolos por hacer miles de fotos más de las necesarias). También hay que conocer muy bien el equipo propio, pues es imprescindible cambiar configuraciones muy amenudo y con rapidez endiablada.

Todas estas cosas, se afianzan necesariamente con la experiencia. Y desde luego, experiencia no le falta a Dena Flows en fotografía de conciertos (ver su web).

Tenía él encargo de fotografiar un Festival de Swing en el que estaba participando el propietario de este blog (¿Dónde está Wally?; ¿dónde está Donca señalando al grupo con su índice derecho?), y se encontraba en su ámbito: la oscuridad de la Sala de conciertos, en donde actuaban los impresionantes The Big Jamboree, marcando el ritmo a los bailarines.

Por Dena Flows

No tuvo problemas Dena Flows para fotografiar al grupo (faltaría más), pero las luces que iluminaban a los bailarines no eran tan potentes. Salvo cuando al final de cada tema, se iluminaba la pista de baile. ¡Pero entonces los bailarines dejaban de bailar!. Buscar ese instante en el que aun no se ha acabado la canción, pero así lo ha creído el técnico de luces, y estar preparado con la selección de diafragma y obturador adecuadas para recoger movimiento en la pista y al mismo tiempo siluetear con la sobreexposición a los músicos, tal vez a él no le pareció nada especial.

Pero a cualquiera sin su experiencia (prácticamente el 100 % de la humanidad), esta fotografía se le atraganta.

Guía para compra de flash (nivel novatísimo)

agosto 22, 2012 en Apuntes técnicos, Equipo fotográfico

Muchas veces parece que hay que comprar un flash si quieres hacer fotografía. No es así: yo me he pasado años sin un flash para la cámara, y he hecho muuuuchas fotos. Nunca lo he hechado en falta. por supuesto, me estoy refiriendo al flash portátil; no a los de estudio.

Hace unos años, me inicié en técnicas strobist, y estaba bastante perdido con respecto a qué equipo podía necesitar: si este es tu caso, tal vez te pueda servir de guía esta información. Pero si no sabes para qué quieres el flash, probablemente no lo necesitas todavía.

Qué debe tener un flash casi obligatoriamente.

  •        Número guía a partir de 30 metros hacia arriba. (Más bajo empieza a ser muy escaso, y los de este número guía son lo suficientemente baratos como para no ir a uno inferior). Para comprender el concepto de número guía, me parece especialmente claro el artículo de la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_gu%C3%ADa
  •        Cabezal giratorio tanto en sentido vertical como horizontal.
  •        Que sea compatible con tu cámara. Si no lo es, podrás utilizarlo mediante adaptadores, pero seguramente perderás funcionalidades si piensas usarlo en automático.

Además de eso, qué es aconsejable que tenga:

  •       Zoom regulador de salida en el cabezal.

Te tienes que plantear una pregunta: ¿qué quieres hacer con el flash?.

• En cuanto a la forma de regulación de la potencia del destello:
o Usarlo en manual. Casi todos tienen esa posibilidad, si bien hay que ver cómo es de versátil la regulación de potencia. Lo mínimo debería ser que se pueda regular a ½, ¼, 1/8, ó 1/16 de la potencia total.
o Usarlo en automático.

• En cuanto al sitio donde los vas a colocar:
o En la cámara. Si tiene zapata para tu cámara, sin problemas. Si no lo tiene, con los adaptadores citados antes.
o Separado de la cámara mediante cable alargador. Lo mismo que en la cámara.
o Separado de la cámara mediante disparadores remotos. Perderás los automatismos, y tendrás que regular la potencia manualmente. (Que a mi juicio, es lo realmente interesante).
o Separado de la cámara sin disparadores, en modo esclavo. El flash tendrá que incorporar esa posibilidad. Se activa, no mediante disparadores remotos, sino mediante el flash integrado de la cámara. También se pierde el control automático, y por tanto la potencia deberá ser regulada manualmente.
o Separado de la cámara mediante control Wireless de tu cámara. Aquí las cosas cambian para cada marca. Permiten ser usados sin cables y conservar la posibilidad de uso en automático.

Otros conceptos.

• La máxima velocidad de sincronización del flash dependerá de la cámara que se utilice. Algunos modelos de cámara permiten sincronizar hasta 1/160seg, otros hasta 1/250seg. Sin embargo, algunos flashes disponen de un modo de sincronización a alta velocidad (HSS por sus siglas en inglés) que permite sincronizar el flash hasta la máxima velocidad de obturación de la cámara (1/4000 ó 1/8000 en función del modelo de la cámara). Hay que tener en cuenta que el modo HSS resta mucha potencia al flash

Para comprar un flash, por tanto, habrá que preguntar:

• Número guía.
• El cabezal, ¿gira en sentido vertical y horizontal?.
• ¿Tiene zoom regulador en el cabezal?; ¿de cuántas posiciones?.
• ¿Tiene zapata para mi cámara?.
• ¿Funciona en manual?; ¿cómo se regula la potencia?.
• ¿Funciona el control TTL?.
• ¿Funciona la Sincronización a Alta Velocidad?.
• ¿Cuánto cuesta?.
• ¿Está roto o funciona?.

Y con las respuestas a esas preguntas, más el uso que pretendamos dar al flash, tendremos la información necesaria para decidir.

A mi juicio, el uso más interesante del flash o los flashes, es separados de la cámara, montados en un pie para flash (también puedes usar un trípode de cámara con un adaptador de rosca). Y además, sobre una rótula móvil que permita incorporar modificadores de la luz (paraguas, ventanas, etc.). La potencia, siempre regulable en manual, que no quiere decir que no se mida la luz: no es para nada desaconsejable añadir al equipo un flashímetro, aunque no es imprescindible. Y por supuesto, ehcar un vistazo a “Strobist en español” .

El equipo básico que te recomiendo para empezar a trabajar con flashes, estaría compuesto por:

  • Dos flashes. No tienen que ser muy caros, van a ser usados en manual, pero los buenos son más regulares en cuanto a potencia de disparo, recarga, etc..
  • Un disparador por radiofrecuencia, con zapata para tu cámara. Nuevamente, no hay que gastar mucho dinero: los hay muy baratos “bastante” fiables. Los muy fiables, son más caros.
  • Dos receptores de señal normalmente comprados con el disparador. La zapata no tiene porqué ser compatible con tu cámara, ya que como no vas a montar los flashes en la cámara, no necesitas que éstos sean compatibles con tu cámara. Obviamente, los receptores de señal, sí deben tener la misma zapata que tu flash. Si no, no pasa nada, los adaptadores son muy baratos también.
  • Dos soportes para los flashes: que pueden ser pie de flash, o trípode de cámara. Ambos usan distintas roscas, por lo que si quieres montar el flash en el trípode de cámara, debes comprar un adaptador de rosca (por un par de euros o así).
  • Dos rótulas, que son las que se pondrán sobre el trípode, y que soportarán, cada una, un flash y además tendrán un canal donde entra a la perfección un paraguas.
  • Con dos paraguas difusores (blancos) te vale para empezar, pero obviamente puedes comprar también reflectores, ventanas….
  • Importante: buenas pilas recargables. Altamente recomendables las “Eneloop” de Sanyo. Y es la única marca que recomiendo en todo el artículo. Yo diría que estas pilas son obligatorias: no pierden carga, y son muy fiables y constantes.

Si sólo quieres hacer pruebas, no te recomiendo gastar más de 300 / 400 euros en todo ello (incluidos los flashes). Obviamente, si pretendes un uso profesional, podemos multiplicar esta cantidad por 15 ó 20, para empezar.

Consejos para procesado: II el software

agosto 18, 2012 en Apuntes técnicos

Un dilema planteado habitualmente: ¿Photoshop o Lightroom?

No soy precisamente un experto en software, con lo cual no me creo idóneo para contestar a esta pregunta, que se me hace de forma muy habitual.

No pretendo decir que el software que yo uso sea el mejor, pues desconozco, para empezar, todo el mundo Apple. Pero sí que el que más uso (Lightroom) resulta muy adecuado y cumple muchas de las expectativas de un aficionado o profesional de la fotografía.

En realidad, la pregunta del título está mal formulada (pero se suele formular así), pues ambos programas no sirven para lo mismo. Mientras que Photoshop es un programa de retoque de ficheros de fotografía (TIFF, JPG…), Lightroom es todo esto:

  1. En primera instancia, un software para catalogación de fotos (eqtiquetas, metadatos, etc.).
  2. En segundo lugar, (utilizando Camera RAW en background) un “revelador” de Raws.
  3. También permite una cantidad de ajustes muy importante, que muchas veces hace que ya no sea necesario el uso de programas como Photoshop.
  4. Es muy útil para dar salida a ficheros JPG (desde RAW, TIFF o cualquier otro formato), con opciones personalizables para tamaños, firmas, nombres, etc..
  5. También permite creación de presentaciones, salidas en vídeo, webs, etc.

Sirve también para un buen montón de pequeñas cosas más: hoy día por ejemplo,  con la versión 4  facilita la catalogación geográfica. Unos años después de haber publicado este artículo, la versión 6 ya permite, por ejemplo generar HDR y unir fotos en panorámica.

Por lo tanto, no deberíamos comparar Lightroom con Photoshop, ya que sirven para distintas cosas. En todo caso, podríamos comparar Lightroom con Bridge + Photoshop. Pero tampoco.

Mi consejo rotundo es trabajar mayoritariamente con Lightroom. La mayoría de mis fotos no requieren más. Sí que hay algunas que precisan trabajo mediante capas, y para esas, tengo Photoshop en la recámara, pero siempre le doy un uso muy específico, y jamás hago con él cosas que hace Lightroom, porque Lightroom lo hace todo muchísimo más fácil, rápido, personalizable y eficaz. Por ejemplo: no convierto un TIFF a JPG con Photoshop. Guardo el TIFF, voy a Lightroom y desde allí me resulta muchísimo más sencillo dar salida al JPG.

Seguro que hay softwares similares y mejores, pero si usas Photoshop, mi consejo es rotundo: empieza con Lightroom ¡¡ya!!. Y si procesas grandes cantidades de fotografías, entonces vas tarde. ¡Venga!.

El flujo de trabajo

Los procesos que realizo con mis ficheros de fotografía son los siguientes:

  1. Hago las fotos. Este paso es importante.
  2. Descargo las tarjetas al ordenador.
  3. Hago copias de seguridad.
  4. Renombro las fotografías y les añado etiquetas y metadatos.
  5. Repaso las fotografías, borro las sobrantes  y asigno al resto clasificaciones en base a diferentes criterios (calidad, destino…).
  6. Les hago los ajustes pertinentes.
  7. Doy salida a JPG a las que se vayan a usar.

Normalmente utilizo Lightroom para todo salvo el paso 1, y aprovecho las capacidades de Lightroom para cada una de las tareas. Antes de conocerlo, hacía los pasos 4 y 5 con Bridge, para el 6 necesitaba Camera RAW y después Photoshop, y para el 7 usaba Photoshop, necesitando en todos los casos usar y guardar un fichero TIFF.

Con Lightroom prescindo de los TIFF casi siempre, pues puede trabajar directamente sobre los RAW.

Importante para empezar a usar Lightroom

Hay muy buenos manuales de Lightroom en la red. Este no va a ser uno de ellos porque no pretendo currarme un manual, pero sí dar un par de primeros consejos que pueden ahorrar mucho tiempo al novato.

Lightroom es, en el fondo, una Base de Datos en la que cada registro o ficha corresponde a una fotografía.Y todo lo que hacemos con esa fotografía, queda registrado en esa ficha. Ahí está anotada la ubicación del fichero, los ajustes que se realizarán para dar salida al JPG, las etiquetas, metadatos… todo.

Está compuesto de varios módulos, de los que usarás básciamente dos: “Biblioteca” y “Revelar”.

Atención a Biblioteca: lo que ves a tu izquierda, NO ES el navegador del disco duro. Lo parece, pero NO LO ES.

Lightroom – Módulo Bliblioteca

¿Recuerdas lo de la Base de Datos?: ahora viene su importancia. Para que puedas trabajar con una fotografía en Lightroom, debes darla de alta en la Base de Datos de Lightroom. Esto se hace mediante el botón “Importar”, y normalmente no lo harás foto a foto, sino que importarás a la vez todas las de una sesión. Cuando has importado las fotografías contenidas en una carpeta y sus subcarpetas, ves el árbol de carpetas en la zona izquierda de la pantalla si estás en el módulo “Biblioteca”, pero eso NO ES el navegador del disco duro. Lightroom construye ese árbol a partir de la información que tiene en su Base de Datos de todas las fotografías del Catálogo.

Pero si tú, desde fuera de Lightroom, mueves, borras o renombras una de esas carpetas, te va a costar bastante arreglar el desaguisado: desde ese momento, Lightroom tiene una información errónea sobre la ubicación de las fotografías.

Por lo tanto: consejo número 1 que debes seguir a rajatabla, y con ello te evitarás alguna que otra subida de tensión: nunca muevas ni renombres ni borres nada que esté en Lightroom, desde fuera de Lightroom. Todas esas operaciones, SIEMPRE con las utilidades de Lightroom.

El segundo consejo, es que te empeñes en usar Lightroom para todo lo que te ofrece que tú suelas hacer. No te va a costar mucho aprenderlo, y el ahorro de tiempo va a ser enorme, especialmente si trabajas en sesiones de muchas fotos. Me estoy refiriendo a recortar, procesar, poner marcas de agua, redimensionar… trata de integrar todo en Lightroom; verás qué poco usas Photoshop después.

Lightroom – Módulo Revelado

Mi flujo de trabajo concreto en el ordenador

Igual algún detalle le puede servir a alguien más veterano.

  1. Muevo los ficheros de la tarjeta de memoria, a una carpeta que tengo en el escritorio, que se llama “FotosProvisional”.
  2. Importo las fotos a Lightroom, moviéndolas desde esa carpeta a la carpeta definitiva, que organizo por sesiones con la siguiente estructura:

Es decir: una carpeta raíz, de la que cuelgan tantas carpetas como años, dentro de las cuales cuelgan tantas carpetas como sesiones, con indicación del mes en el que se realizan.En ocasiones, dentro de una sesión, tengo subcarpetas.

En la importación, renombro las fotografías, les aporto las palabras clave identificativas de la sesión, les añado mi plantilla de metadatos, y si la sesión es muy específica, como por ejemplo un  concierto, añado un conjunto de ajustes previamente gravado. Por ejemplo, aplico el perfil Landscape, subexpongo 0,2, y reduzco ruido de luminancia en 15 puntos (mediante un sólo click de ratón a todas las fotografías). Si son fotos de estudio, aplico un conjunto que reduce el brillo y disminuye ligeramente claridad. Si la sesión es muy diversa, no aplico nada.

3. Repaso todas las fotografías, marco para eliminar las desechables, y clasifico el resto con 1, 2 ó 3 estrellas. Si alguna es excepcional, le aplico 4 estrellas.

4. Hago ajustes a todas las de 3 estrellas o más que vea que merecen la pena. A las que realizo ajustes, las paso a 4 estrellas. La categoría de 5 estrellas, la alcanzarán en una tercera ronda, aquéllas que tras los ajustes, hayan quedado preparadas para entrega a Cliente o envío pertinente a web, etc..

5. Selecciono las de 5 estrellas, y les aplico una de las 4 ó 5 plantillas para exportación que tengo prediseñadas: para impresión, para web, para esta página, con su correspondiente marca de agua y demás….

Los JPG de salida los envío a una carpeta que luego voy borrando: si vuelvo a necesitar un JPG lo vuelvo a generar.

En casos excepcionales, veo que la fotografía merece un detallado procesado por capas. Cada vez me pasa menos esto, pero tal vez con otro tipo de fotografía o de fotógrafo sea habitual. En estos casos, antes del paso 5, y después de haber hecho todos los ajustes posibles con Lightroom, abro la fotografía en Photoshop, y le aplico las capas que crea conveniente. Guardo el TIF y cierro fotoshop. Lightroom me generará el JPG desde el TIFF iguaol que desde el resto de los RAW. Por supuesto, trabajos repetitivos, como marcas de agua, etc., siempre con Lightroom.

Volvemos sobre el concepto Base de Datos

Una vez que trabajas con Lightroom, y te has adecuado al esquema de que es una Base de Datos, viene bien recordar lo que hace Lightroom, para entender temas como copias de seguridad, o mover ficheros RAW de un ordenador a otro.

Hay que tener muy claro que cuando procesas una foto con Lightroom, este no está aplicando los ajustes al fichero RAW. (¿Te suena eso de que los RAW no se pueden modificar?; yo voy más allá, y aseguro que no son fotografías: artículo precedente). ¿Qué hace Lightroom?: Guarda en la “ficha” de ese RAW toda la información de ajustes que le has aplicado. Lo que está haciendo es decirte cómo quedará el fichero RAW si lo exportas a un fichero de fotografía con esos ajustes.

La enorme ventaja de todo esto, es que siempre puedes deshacer los ajustes aplicados con toda facilidad, trabajar con múltiples versiones de una foto, experimentar todo lo que quieras. El camino atrás siempre es sencillísimo: no puedes destrozar el fichero. Por torpe que seas.

El inconveniente es a la hora de moverse entre ordenadores. Si te llevas un RAW de un ordenador a otro, has de acordarte de llevarte tambie´n sus ajustes. Para esto hay varios métodos, pero no son objeto de este artículo.

 

Consejos para procesado: I – Los Formatos de fichero

agosto 15, 2012 en Apuntes técnicos

El disparo

Es recurrente el debate entre los defensores de disparar en JPG (pocos) y los defensores de disparar en RAW.

Mi opinión es rotunda y aplastantemente favorable al RAW, cuyos únicos pretendidos inconvenientes son que los ficheros RAW ocupan más espacio (lógico, pues contienen muchísima más información) y que hay que “revelarlos”. Digamos más corrrectamente que hay que procesarlos.

En el artículo II de “Consejos para procesado”, explicaré porqué el procesado de los RAW no es un problema en absoluto. En cuanto al espacio en disco, hoy día por cien euretes tenemos 2 Terabytes en un buen disco duro, y seguro que éste artículo leído dentro de pocos meses resulta hasta ridículo porque se habrá batido esa marca con creces. Tampoco puede ser un obstáculo el precio de las tarjetas de memoria, que desconozco porque con las dos de 16 Gb que compré hace unos años junto con algunas otras de 4 Gb que tengo desde hace todavía más tiempo, siempre voy holgadísimo, incluso cubriendo un Festival de varios días con tres cuerpos de cámara a cuestas.

Las ventajas del RAW con respecto al JPG son absolutamente todas. En resumen: hay que disparar en RAW. Incluso cuando la urgencia requiera disponer de una fotografía de forma inmediata (normalmente la prensa es quien mete prisa), si fuera necesario un JPG (que yo creo que no lo es), lo correcto es disparar en RAW+JPG. Digo que creo que no es necesario el JPG en el momento del disparo, porque nadie da la tarjeta de memoria a la prensa, sino que pasamos las fotos necesariamente por un ordenador. Al mismo tiempo que se hace el volcado para seleccionar las fotografías y dimensionarlas, se puede hacer la conversión del RAW a JPG. Prácticamente sin esfuerzo adicional, y sin consumo de tiempo (como se verá en el citado Capítulo II).

Sin entrar demasiado en tecnicismos de bits, diremos que el fichero RAW facilita, comparado con un JPG, una cantidad de posibilidades infinitamente superiores. Debemos apurar en el disparo, para exponer correctamente, pero hay mil circunstancias en que la exposición correcta en todo el fotograma es imposible, y se deben realizar ajustes al procesar. Aun en circunstancias en las que el JPG perfecto sea posible, el RAW nos dará más posibilidades para por ejemplo, hacer un procesado en Blanco y Negro.

La manipulación o procesado

JPG

Es el formato más estandarizado. Aunque pueden usarse otros formatos en Web, el JPG es el rey. Y cuando queremos imprimir, en la mayoría de los laboratorios, todvía es necesario un JPG, por particularidades de los dispositivos de impresión.

Sin embargo, aunque el fichero JPG contiene la información suficiente y necesaria para la visualización de la fotografía, está muy limitado en cuanto a posibilidades de manipulación y procesado.

El JPG es un fichero comprimido, y para comprimir, hay que descartar información. Además, cada vez que grabamos un JPG (por ejemplo si lo estamos sometiendo a un procesado largo), se pierde nueva información.

TIFF

No lo he mencionado hasta ahora, porque las cámaras no es normal que puedan disparar en TIFF (sólo en RAW o JPG). El TIFF es el formato estandar que usan los programas de retoque, para poder manipular los ficheros sin que se pierda información. Si queremos procesar un fichero por capas (y vamos a querer bastantes veces), lo adecuado es trabajar en formato TIFF. La profundidad de color en un TIFF es de 16 bits, frente a los 8 del JPG, lo que, preguntadle a un informático para no extenderme yo, supone muchísima más información (no el doble, sino mucho más).

Lo habitual hace unos años, era partir de un RAW para obtener un TIFF, hacerle los ajustes necesarios y guardarlos, y de ahí obtener un JPG. Los programas de procesado de hoy en día, permiten tratar el RAW y guardar los ajustes, sin tener que pasar por el TIFF para llegar a un JPG, como comentaré en el Capítulo II.

RAW

Respecto al RAW, suelo hacer una precisión importante para comprender unas cuantas cosas: el RAW realmente no es un fichero cuyo resultado podamos ver. El RAW es un montón de información, pero no se puede ver: no es una fotografía. Tampoco tiene un histograma. El RAW sólo son datos. En bruto, como su propio nombre significa.

Cuando abrimos un fichero RAW, lo que vamos a hacer es trabajar (mucho o poco) para conseguir un fichero de fotografía: un JPG o un TIFF. Y lo que vemos en el monitor al abrir un RAW con un software de procesado en cuanto a imagen e histograma, realmente no son las imágenes e histograma del RAW (insisto: el RAW no es una imagen ni tiene histograma).

Entonces, ¿qué son la imagen y el histograma que vemos al abrir un RAW?. Son la imagen y el histograma que tendrá el fichero de fotografía (normalmente TIFF o JPG), si lo obtenemos con los parámetros que tiene seleccionados el programa.

Visualización de un fichero RAW – ¿Cómo sería el JPG con esos valores?

Para poder ver una imagen, necsitamos que esa imagen tenga una serie de valores asignados. Por ejemplo: brillo 50 y contraste 25 (entre otros muchos; estamos simplificando). Un TIFF o un JPG son ficheros de fotografía y pueden tener esos valores. El RAW no. El RAW… ¡los tiene todos!. El RAW es toda la información de la imagen con valor de contraste 1, o valor de contraste 2, o valor de contraste 3…. y la vez valor de brillo 1, valor de brillo 2…. y todas sus combinaciones, junto con un montón de parámetros más (exposición, punto de negro, saturación…). Y no podemos ver algo que no tenga un valor concreto.

Por lo tanto, es erróneo (aunque útil para discutir) hablar del histograma de un RAW. Lo correcto sería decir el histograma del fichero de imagen que obtendremos de un RAW si le aplicamos unos valores concretos.

El software de procesado del RAW siempre tiene unos valores por defecto, y la imagen y el histograma que vemos al abrir un RAW, son en realidad la imagen y el histograma del fichero de salida (TIFF, JPG…) si lo generáramos a partir del RAW con los valores por defecto del programa.

Entender esto, que puede parecer pura charlatanería, es de suma importancia para entender qué estamos haciendo en cada momento.

Por ejemplo, hay gente que suele extrañarse de que el histograma que ve en la pantalla LCD de la cámara, no se corresponde con el histograma que ve al abrir el fichero RAW. Es que, el RAW, repito, no tiene histograma: lo que vemos en el LCD de la cámara es el histograma del JPG que el RAW lleva “incrustado”, que se genera con los valores que tenemos seleccionados en la cámara.

¿Qué es eso del “JPG incrustado”?. Pues un JPG de pequeñas dimensiones que incluye el RAW para poder hacer esa ficción de qué imagen veremos al procesarlo. Y como los valores de salida del JPG que tenemos seleccionados en la cámara, no van a coincidir con los valores por defecto del procesador RAW, el histograma (y la imagen) que vemos en el LCD de la cámara no coincide con el histograma (y la imagen) que vemos en el monitor del ordenador.

Una último apunte respecto al RAW: no es un formato estandar. Así como el JPG y el TIFF son estandar, cada marca de fotografía tiene sus propios ficheros RAW, con determinadas particularidades. Se ha querido estandarizar un formato RAW llamado DNG, pero no ha tenido realmente demasiado éxito, si bien es útil algunas veces, si por ejemplo alguien que usa una marca de cámara diferente de la nuestra, quiere pasarnos un RAW para que visualicemos en nuestro ordenador, que no tiene los drivers necesarios.

La Esperanza

marzo 31, 2012 en Fotografía Conceptual

La Esperanza fuen una foto que salió (junto con su autor, el que suscribe) vapuleada por el simple hecho de publicarse. Se publicaba con ese título, en un foro que llevaba por título “Fotografía experimental”.

En ese foro tenían cabida sin ningún problema fotografías absolutamente convencionales, pero realizadas a objetos extraños.

“La Esperanza”, sin embargo, recibió hasta insultos.

En “La Esperanza”, trato de utilizar valores de exposición y de enfoque absolutamente “incorrectos” en el sentido de poco convencionales, salvo en un punto de la fotografía. Todo ello, persiguiendo un objetivo.

Realmente el término “incorrecto”, hablando de un parámetro técnico, creo que debería limitarse a calificar a situaciones de error. En este caso, y entendí que resultaría obvio, no estamos ante un error.  Sino ante un efecto provocado.  Utilizar valores “de choque”, es una técnica que se ha empleado desde siempre en muchas disciplinas artísticas. Y siempre ha tenido sus detractores.

En la fotografía popular actual, y me estoy refiriendo a los foros web de fotografías, sólo tiene cabida la técnica perfecta. Se alaban fotografías diciendo “qué nitidez…”, como si maximizar nitidez fuera algo meritorio, complicado o un objetivo necesario en quien practica fotografía no científica. Y no sólo eso, sino que se desprecia la fotografía en la que hay falta de nitidez, sin más argumento que que que no la hay: “la foto no está mal, pero le falta deficinición”.

Reina en las webs un integrismo que dicta las normas: tercios, exposición perfecta en todo el fotograma, e hipernitidez. Se dictamina sin derecho a recurso, que la fotografía que lo cumpla es válida, y la que no, no lo es.

Yo tenía “La Esperanza” de que dejara de ser así poco a poco, que se miraran las fotografías con mentalidad abierta, en vez de que con el check-list técnico-facilón en la mano.

Pero no es así ni parece que será.  Los foros de fotografía admiran las postales, y el resultado de aplicar unos parámetros técnicos de forma funcionarial. Lo que quede fuera, no sirve. Y lo que queda fuera, puede ser perfectamente Antoine D’agata, Mark Cohen, o cualquier otra delicatessen.

Así que amplié “La Esperanza” a buen tamaño, y sacándola de los foros en la que es insultada y despreciada, la colgué en mi despacho. De las fotografías que hay allí expuestas, es la que más inquietud despierta, con ese agujerito hacia lo correcto, a través de la “incorrección”.

Y cada vez que veo que alguien se asoma a ese agujerito, me recorre un gusanillo de orgullo y satisfacción.